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Trabajar en casa

Lección 1

¿Has oído alguna vez la expresión "quemar las naves"?
Esta expresión está muy en boca de los emprendedores que han pasado de trabajar por cuenta ajena a trabajar por cuenta propia.
Hoy tengo el placer de traer a mi escuela a María Rivero, una redactora que dió el paso y se reinventó hace ya unos años.
Os dejo con María y su testimonio.

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Traductora y redactora. Tras varios años como docente y traductora en academias y centros de formación,  en 2012, me vi obligada a reinventarme y a aprender a trabajar desde casa. Ahora comparto mi experiencia y mi aprendizaje en Sobrevivir a Trabajar en Casa.

Dejar la oficina para trabajar en casa, ¡Y por cuenta propia!

Soy una persona organizada, sistemática, metódica y un poco cuadriculada, vamos, de esas que hacen de todo por prever y evitar los imprevistos, por ello todos  en todos mis planes tengo en cuenta una premisa: La vida puede romperte los esquemas en cualquier momento.
Para quien no me conozca: soy María Rivero de SOBREVIVIR A TRABAJAR EN CASA y, como el nombre del blog indica, trabajo desde la comodidad de mi hogar, y por cuenta propia, desde 2012 para ser más precisa. Es fácil adivinar  que me encanta trabajar así, de hecho, quizás lo sorprendente sea admitir que entre mis planes no estaba dejar la oficina para trabajar en casa. ¿Cómo he llagado entonces yo aquí? Comenzaré por el principio…

Dónde estaba yo antes de trabajar en casa

En 2011 tenía un trabajo de oficina de 8 a 18, con su pausa para comer de dos horas. Ofrecíamos formación para empresas y otros servicios lingüísticos, yo me dedicaba a la traducción y también impartía clases. Había terminado mis estudios en 2007 y llevaba cuatro años trabajando en ese sector, que ya conocía bien.
Me gustaba el ambiente internacional de la oficina, me gustaba ir a diario en bicicleta, me gustaban las pausas para el café alrededor de la máquina expendedora; en definitiva, me encantaba mi trabajo. 
Mi objetivo era crear una academia de formación, así que la idea de emprender la tenía, aunque ni de lejos me imaginaba trabajar desde casa.

Descubriendo el trabajo desde casa

La oficina no era muy grande, la mayoría de cursos se realizaban en sede de las empresas, lo mismo ocurría con los servicios de interpretariado y para la traducción no era necesario trabajar la oficina, así que el dinero que tendrían que pagar por el alquiler de una oficina grande, lo invertían en tener oficinas ubicadas en una buena zona. De hecho, solo había dos traductoras en la oficina, y ambas realizábamos tareas de apoyo en el Front Office.
Eso sí, el resto de compañeros traductores tenían la oficina en casa, y la mayoría eran autónomos. ¿Trabajar desde casa y por cuenta propia? Dos cosas que a mí ni se me pasaban por la cabeza porque yo creía que:

  • Al no salir de casa, te aburres
  • Eso son cosas de padres de familia con niños
  • Es imposible concentrarse allí donde se vive
  • El trabajo en casa resta imagen profesional
  • El currículum se resiente por trabajar desde casa
  • Al final te pasas el día en pijama ya que: ¿para qué cambiarse si no vas a salir?
  • La vida social está mucho más limitada
  • Trabajar en casa es aislarse en lo profesional (y en lo personal)

Y un largo etcétera de ideas sobre trabajar en remoto… O sea, que sí, que sabía que existía el trabajo desde casa, pero tenía clarísimo que no era para mí.

¿Seguro que quieres dejar la oficina para trabajar en casa por tu cuenta?

Hasta ahora he hablado de lo bueno de mi trabajo, pero no todo era maravilloso, ya que el tema de los pagos a fin de mes era un auténtico caos y, llegado el momento, tuve que abandonar el trabajo porque me estaba dando más ganancias que perdidas, tuve que moverme de una gran ciudad a una pequeña y, sinceramente, mi economía no estaba pasando por su mejor momento…
Estábamos en plena crisis y las posibilidades de encontrar un empleo no eran muchas, aunque mi objetivo era buscar trabajo; las ofertas de empleo eran pocas y aun menos eran las que se convertían en una entrevista de trabajo. Tampoco podía permitirme desplazarme vivir en una gran ciudad el tiempo suficiente para encontrar un buen empleo, algo que parecía un objetivo a largo plazo.
Y entonces llegó. De forma casual me ofrecieron un pequeño proyecto que podía desarrollar desde casa y luego llegó otro, y después uno más. Mientras tanto, seguía buscando empleo sin éxito. Entonces recordé a los compañeros  que trabajaban ya desde casa y me planteé: ¿Y por qué no hago yo lo mismo? A partir de ahí comenzó mi aprendizaje sobre:

  • Cómo ser jefe y empleado al mismo tiempo
  • Cómo conciliar empleo y familia desde casa con éxito
  • Cómo buscar los primeros clientes
  • Cómo conseguir que los clientes me encuentren
  • Cómo vivir de trabajar en casa

Cuando me quise  dar cuenta ya tenía un negocio desde casa, con clientes fijos y con un flujo más o menos regular de clientes esporádicos. Había descubierto una nueva forma de trabajar que iba mucho más con mi forma de ser, ya que me ofrecía más libertad para organizarme y trabajar, pero también suponía enfrentarme a nuevos retos casi a diario, algo que encuentro muy motivador para estar siempre activa y para no dejar nunca de aprender.

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¿Dejar el trabajo por cuenta ajena y liarse la manta a la cabeza?

Lo mío fue casi una obligación, pero llegó el momento en el que tuve que tomar una decisión: ¿Trabajar en casa definitivamente o seguir buscando empleo fuera? Puede parecer fácil,  a mí ahora me resulta muy sencillo elegir, pero en su momento no lo fue.
Por un lado tenía que luchar con mis propios prejuicios y miedos relacionados con trabajar en casa por cuenta propia. Al final, consideré emprender como una apuesta por mi futuro profesional, una apuesta que resultó ser ganadora. Eso sí: el trabajo es solo una parte, las obligaciones del autónomo son otra, la formación para estar al día es  una más y, además, hay que meterlo todo en el mismo lugar en el que se vive.
Por otro lado, si mis prejuicios eran bastantes, los prejuicios del entorno eran aun más. Emprender puede dar miedo, pero más miedo da no encontrar apoyo en las personas de confianza, que se minimice el empleo solo porque se desarrolla desde el hogar, o que siempre haya quien recuerde que siempre hay salidas “normales” para cuando se deje de jugar al freelance.
En mi caso no podía desplazarme por cuestiones económicas, pero también las hay familiares o personales. En definitiva, trabajar desde el hogar permite salvar esos contratiempos y trabajar. El trabajo va hasta donde está el empleado, es más: ¡se instala en su casa!
Y a partir de ahí, una vez superados los prejuicios y las dificultades es cuando empieza el verdadero trabajo: Aprender a emprender desde casa venciendo la invisibilidad de tener el despacho en el hogar y no a pie de calle, encontrando una organización a medida y, en definitiva, teniendo claro que cada día habrá que reinventarse un poco para lograr tener un nombre propio dentro del sector.

¿Volvería a dejar la oficina para trabajar en casa?

Hace bastante tiempo me hice esa misma pregunta, que respondí con otra: ¿Por qué había tardado tanto en dejar el trabajo en la oficina? Sí, da miedo emprender, pero una vez que di el paso:

  • Mi perfil profesional empezó a mejorar
  • Comencé a seleccionar proyectos según mis preferencias
  • Aprendí sobre diferentes tareas de la empresa, completando las propias de mi profesión
  • Aumenté mi red de contactos

¡Y todo ello sin salir desde mi casa!
Bueno, vale, quizás haber hecho una transición paulatina, compaginando trabajo por cuenta propia y por cuenta ajena hubiera estado bien, igual que tener algunos ahorros para afrontar los primeros meses del emprendedor, y no improvisar tanto, sino tener unos objetivos de negocio más claros desde el principio. Pero seguro que si no hubiera dado el paso así, por necesidad, nunca lo hubiera hecho, y me habría perdido lo que hoy considero la mejor forma de trabajar.

Conclusión

Espero que os haya parecido interesante el testimonio de María Rivero.
Si estás pensando en "quemar las naves" habrás visto que no es fácil pero se puede hacer.
Todo es propornérselo, pero siempre siendo previsor y habiendo hecho un estudio previo de tu futuro negocio.
Si quieres preguntarle algo más a María no dudes en rellenar el formulario de contacto con tu duda o pregunta.
Espero que te haya servido el testimonio de María para esclarecer un poco más tu situación.
Un abrazo!!

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